Destino: Valladolid.
Título: MEMENTO MORI
Autor: César Pérez Gellida.
Género: Novela negra.
Leer Memento Mori es adentrarse en una ciudad que, desde que la describiera Miguel Delibes en El Hereje, ha ido cambiando sin perder su personalidad y su belleza, orgullosa de lo que fue y siempre nostálgica de lo que pudo haber sido.
Si antaño hablábamos de numerosos palacios o conventos, hoy muchos de ellos desaparecidos, actualmente encontramos, a parte de importantes supervivientes como la iglesia de San Pablo o la Plaza Mayor, restaurantes en los que regalarnos los mejores platos o bares a los que acudir cuando quiere uno perderse o quizá encontrarse.
Es esta Valladolid la que recorren los protagonistas de la novela en un interminable juego del gato y el ratón, mencionando casi cada acera en un afán descriptivo no menos agotador, pero que tiene su propio encanto.
Así, entre canciones de Enrique Bunbury, Nacho Vegas, Depeche Mode o Love of Lesbian, conocemos a un psicópata narcisista, despiadado, melómano y sagaz, un policía castizo, amante del refranero castellano, honrado y concienzudo, una atractiva e inteligente doctora en Psicolingüística y un psicólogo criminalista que trabajó para el KGB y posee un agudo sentido del humor.
La ruta turística por una Valladolid más oscura de lo habitual comienza con el asesinato de una mujer, su mutilación y un poema. ¿Será capaz la policía de desentrañar el misterio? Quizá la ciudad tenga la última palabra.
Memento Mori sugiere que visitemos:
- Campo Grande: Su origen como parque se sitúa en 1787, pero su existencia se remonta a la Edad Media cuando, bajo el nombre de Campo de la Verdad, tenían lugar en él duelos de honor y exhibiciones militares. Así mismo, la llamada Puerta del Campo, que estuviera situada frente a lo que hoy día es la entrada principal del parque, albergó el patíbulo donde eran ejecutados los condenados por la justicia ordinaria, militar y por la Inquisición. Actualmente, quien se adentre en el Campo Grande podrá disfrutar de una sorprendente variedad arbórea, esculturas dedicadas a figuras literarias, pajareras, fuentes escultóricas y un estanque, todo ello vigilado por su fauna, entre la que destacan los pavos reales.
- Plaza de San Pablo: Esta plaza nos acerca al Valladolid de la Corte. A ella se asoman la Iglesia conventual de San Pablo, donde fueran bautizados Felipe II y Felipe IV, el Palacio de Pimentel, lugar de nacimiento de Felipe II y el Palacio Real. Además, adosado a la Iglesia de San Pablo, se encuentra el Colegio de San Gregorio, sede del Museo Nacional de Escultura, parada obligatoria para los amantes del arte, donde podrán contemplar las principales obras de Alonso Berruguete o Gregorio Fernández, realizadas en madera policromada.
- Plaza Mayor: El centro social de la ciudad se muestra al visitante en forma de plaza porticada cuyas viviendas y calles aledañas rememoran su pasado gremial. Tras el incendio que asoló la ciudad a mediados del siglo XVI, esta plaza fue reconstruida, gracias en gran medida a Felipe II. En ella destacan la Casa Consistorial, edificio ecléctico varias veces reformado, y el monumento al Conde Ansúrez, repoblador de la ciudad.
- Iglesia de Santa María de la Antigua: La torre de esta iglesia, de estilo románico, es sin duda el emblema de Valladolid y, junto con el claustro norte, data del siglo XIII. El resto del edificio fue derribado y reconstruido en el siglo XIV y restaurado en el XX, perteneciendo a los estilos gótico y neogótico. Su retablo mayor, obra de Juan de Juni, se encuentra actualmente en la Catedral.
- Museo Casa Colón: Este edificio rememora la vida de Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Fue construido en 1995 con estilo gótico-isabelino, a imagen del palacio en el que vivió Diego Colón, su hijo, en Santo Domingo. El museo traslada al visitante a los años del descubrimiento a través de numerosos documentos, testimonios, esculturas y material interactivo.
- Bar Zero Café: Es el lugar ideal para tomarse unas copas en el centro de la ciudad y disfrutar de una amplia variedad musical y un ambiente alternativo que no dejará indiferente a nadie. El Zero Café se aleja del ruido nocturno habitual y sorprende con Ramstein, Placebo, Muse, Radiohead, Nirvana, Héroes de silencio y, sobre todo, Depeche Mode, bandera musical del local.
- Restaurante La Parrilla de San Lorenzo: Arte, antigüendades y gastronomía se unen en este restaurante para acoger a los comensales. Destacan sus carnes, como el cochinillo o el cabrito, sus postres y su amplia oferta de vinos.
- Restaurante Santi, El Caballo de Troya: Situado en una antigua posada del siglo XVI restaurada mantiene la tradición de la cocina casera basada en productos de temporada, a fin de presentar a sus clientes guisos, pescados y carnes que invitan a regresar.
- Café Berlín: Abierto en 1987, es un referente de la noche vallisoletana situado a orillas de la Catedral. Alternativo y bohemio, reúne en su interior a una clientela ecléctica, prácticamente imposible de encontrar en cualquier otro lugar, compartiendo buena música, exposiciones, café, cerveza o copas.
- Ronería Bar Domingo: Conocido en la ciudad por su insuperable oferta de rones, también sorprende por sus ginebras y cócteles. No se queda atrás en lo que a otras bebidas se refiere, ta sea vodka, whisky o cerveza, se refiere, en la variedad está el gusto.
http://perezgellida.es/memento-mori

No lo he leído, pero me han pasado escaneada una página en la que se puede leer que el protagonista va a comprar unos muebles para su casa en un establecimiento de la calle San Quirce. Sólo por eso creo que me lo acabaré leyendo.
ResponderEliminarUhm, creo que eso es en el tercero jejeje porque me han dicho que se muda al Coso. Personalmente, tiene la trama lo suficientemente interesante como para que me leyera el primero sin devolverlo a la estantería antes de tiempo, pero no tanto como para que me lea dos libros más, aunque me llama la curiosidad ver qué hace por el barrio xD
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